hay quienes se ofuzcan e incluso enojan -en especial pacientes regulares y adictos a drogas legales- cada vez que digo que los médicos no saben nada.
no sólo por ser animista, sino por principios de otra í­ndole, es que me resulta imposible confiar en cualquier persona cuya profesión cual blasonerí­a forma parte de su nombre.

por supuesto que me despiertan menos confianza aun, quienes agregan un tí­tulo que además es falso o no coincide con la realidsad. no me refiero a carlos tejedor, chet baker, marco sastre, ni siquiera a pipo pescador, sino a Juan Carlos Blumberg, ese señor quien cual cronos, vive alimentándose de la sangre de su hijo.