el sábado oficié de barman en una fiesta donde la homenajeada cumplía apenas 12 años. por supuesto que mocktails -combinados sin alcohol- o caprichos, como le dicen los españoles.

elvis: hawaiian wedding song

pedí prestada una licuadora -con una sola no alcanzaba- y allá fui un par de horas antes, suponiendo que no sería muy complicado.

parece que la pibita tiene muchos amigos porque vinieron 52 pibes de todos los colores. salieron del colegio muertos de calor y de sed, así que todos juntos y a la vez, solicitaban “su trago”. cada uno de un gusto diferente, había más de 10 opciones de frutas… se complicó.

no había manera de respetar el orden de pedido, variar el sabor, higienizar el vaso de la licuadora y concluir antes del próximo cumpleaños con sólo dos manos y el agua a 10 metros. tampoco era cosa de revolear vasitos de plástico. la niña había planeado con tiempo su fiesta hawaiiana y había solicitado con los tragos tenían que ser decorados a la común usanza. para esto, le había hecho encargar por internet a sus padres sorvetes con paraguitas, figuras hawaiianas, flores y frutas por doquier. tenía enfrente 52 termitas sedientas.

no quedó que dejar al bartender de lado y apelar al viejo tabernero. puse cara rústica y dije:

    -ustedes son muy pequeñitos para indicarle al barman lo que van a tomar… así que seré yo quien les indique las bebidas…

    y agregué como si llevara horas trabajando

    por eso, a partir de ahora sólo saldrán “daiquirís de frutilla. luego de ananá, kiwi, melón, etc… quienes no estén de acuerdo tomarán coca o jugo de naranja.

para mi sorpresa, se la bancaron. tenían tanta sed que todos aceptaron de buen modo el de frutilla. como ya había preparado las pulpas antes que llegaran -lavado y licuado todas las frutas- en menos de 15 minutos cada uno tuvo su vasito con borde labeado en azúcar, refresco y adorno.

calmadas las pequeñas bestias, el ritmo volvió a la normalidad de una barra con clientes exigentes.

me quedó la cintura a la miseria y la cabeza algo alborotada pero al menos no tuve que lidiar con borrachos. aun me quedaba toda la noche para seguir trabajando…