respuesta para chavo
- 07 | 02 | 2008
- so sprach anarkish
- su opinión
- “Yo tengo un remedio que extermina no sólo el enojo, sino lo que la produce (la agresión) desde su raíz: la indiferencia; piénsalo, si alguien te agrede y reaccionas pasivamente, la agresión se revierte y tu conciencia no se mancha, no cargas con esas piedras en tu costal.”
el sermón del monte es tan bello que llegó a inspirar el ahinsa hinduista de mahatma gandhi, pero impracticable para un egoísta. tampoco comparto la indiferencia de siddharta gautama, el pobre príncipe estaba asustado y desilusionado porque un buen día salió de la nube de pedos donde vivía -léase palacio real- y se enteró que la gente se moría… entiendo que en ambos casos, especialmente en el último no es más que odio sublimado, y en última instancia, autodestrucción. mi antropología no es tan ilusa como la anarquista que supone que todo hombre es bueno, ni tan perversa como la cristiana que entiende que todo hombre es malo. ni lo uno ni lo otro. somos grises que caminamos por una cornisa…
por experiencia propia aprendí que una agresión genera otra agresión. la agresividad es una corriente energética que debe ser canalizada. es decir, por ejemplo, si yo lo jodo a usted y usted me ignora, su indiferencia no funcionará como escudo, sino que en todo caso, hará que usted se la agarre con otra persona, pudiendo ser incluso usted mismo. porque esa agresión recibida tiene que fluir como cualquier otra energía, sea amor, odio, asco, ternura, etc etc.
esto es lo que yo entiendo y practico. si alguien me agrede también agredo, pero teniendo en cuenta cierto sentido de reciprocidad y sabiduría, agrediendo a quien me agredió y no a mí mismo ni a otro que la liga sin comerla ni beberla.
- “Siempre que veo una cucaracha la evito, jamás la aplasto, porque contaminas los zapatos con sus huevecillos y terminan encubándose en casa.”
me encantó esta parábola.
enojo, Proviene de enojar en la antigua lengua provenzal de Oc, que significaba aburrir’ o fastidiar’.
no me tome tan en serio. un abrazo.




Una vez conocí a alguien que tenía un pacto de no agresión con las cucarachas: no las mataba si estaban en la cocina, pero si trasponían el límite del dormitorio, las aplastaba.
Nunca llegué a tal grado de entendimiento con las cucarachas (ni con otros bichos que andan sueltos) y, pese a no haber practicado ese pacto, cada vez que aplasto una cucaracha, lo recuerdo.
Me encantó tu respuesta anArkish, la cual agradezco y en lo general comparto; una pequeña salvedad me gustaría hacer si vos me lo permitís, salvedad que por cierto carece de importancia: para que la corriente energética fluya (cualquier tipo de corriente, no sólo la agresiva) debe servirse de un medio conductor, la indiferencia es precisamente ese aislante.
Recordé una novela de Balzac, LA PIEL DE ZAPA; Valentín, un pobre diablo se enamora de una burguesa, ella lo tolera como acompañante sólo por ser incluyente, no sin antes advertirle que ella no está interesada en él y que no está obligada a estarlo. ¡Qué mujer tan admirable! ¿Por qué corresponder a un amor que no se quiere, por qué corresponder a un desamor (odio) que no lo vale, por qué tender vínculos de enojo con un ser que no se merece tanta importancia, por qué aplastar un bicho que contaminará tu zapato y que su muerte infecciosa será su venganza lalinyera?
Gracias por tenerle paciencia al Chavo; PiPiPiPiPi〦..
Abrazos.
eu também gostaria de poder responder í agressão com outra equivalente. Mas nasci irremediavelmente covarde. tenho medo de agredir, o que só faço em último caso e aí geralmente a agressão – devido ao meu medo- passa dos limites e eu morro de culpa depois. Em todo caso, na maioria das vezes agrido a mim mesma, por não saber como agredir aos outros. Interessante teu arrazoado. Vou pensar com mais cuidado nesse tema.
Um abração
Comparto lo que dice el post y un poco lo que dice el Chavo, porque la indiferencia puede ser un aislante, solo si es indiferencia verdadera, si realmente no te importa. Si al contrario es solo apariencia, se revierte y se comvierte en una bomba.
Ahora bien, eso de canalizar la ira, de modo que no nos afecte, no es tarea obvia. Sucede que se ha comprobado que la ira , si no se elimina en las primeras etapas, desencadena una enorme cantidad de moléculas al torrente sanguíneo demanera cada vez mayor, mientras más nos afincamos en ella, y no tiene para cuando acabar.