es verdad. como consta en garúa, llegué a casa antojadísimo de comer choripan.
si hubieran sido hamburguesas, la ypf de ruta 25 o, con mucha suerte, las mejores de pilar, las de bandi (frente a los boliches del centro).
no era hambre sino que el tipo quería choripan.

cuaando llegué a casa intenté abrir el blog para escribir algo y no pude. abrí el email y luego facebook. hablé un ratito con saint-germain y buen rato con caius. me dio sueño y desconecté.
me acosté y no pude dormir. me vestí de nuevo y salí a caminar aun con la premisa del choripan.

caminé y caminé.

llegando a derqui divisé lo imposible. carboncito y brasas.

pensé que como los beduinos de hollywood veía lo que quería ver. pero no. estaba comenzando a olfatear el típico aroma de una parrila.

estaba a más de 100 metros aun pero ya podía degustar lo que sea.
apuré el paso, casi corrí.
no sea cosa que me cerraran la puerta en la cara.

aunque era imposible que semejante milagro se echara a perder.

parrila al paso las 24 horas. cuatro camioneros de ruta, el parrillero y yo.

-le quedó algún choripan?
-cómo no! cuántos quiere? -dijo para bromear.
-cinco. -respondí.
-los va a llevar?
-no. los como de a uno…

el tipo me miró con cara extraña. los camioneros se dieron vuelta para curiosear. bueno. eran choris bombón. de los pequeños. cinco, eran en realidad dos y medio.

-va a tomar algo?
-no, gracias. sólo los choripanes.

el parrillero levantó una ceja y me dio el primero. cuando lo terminé, mejor dicho exterminé, el segundo. y así sucesivamente.

-cuánto es?
-cuarenta pesos.
-epa! ocho pesos cada uno? con eso me compro dos kilos de asado y me sobra…
-es verdad, pero no come cinco choripanes a las 5 de la mañana…
-tiene razón. sírvase.
-espere. espere! era una broma. son veinte pesos… sírvase.
-no, quédese los cincuenta. buenas noches…

hay gente que tiene suerte toda la vida, y son imprescindibles. otros durante un año, los mejores.
también yo, que tuve suerte una noche, y no soy bueno…