del libro O Candomblê da Bahia.
    roger bastide.
    capítulo cuatro:exú (parte 1)
    tradutore e traditore: vadinho

En el célebre mito recogido por Ellis, los dieciséis grandes orixás se originan en el vientre incestuoso de Iemanjá,1 pero el nombre de Exú no aparece entre ellos. Exú es considerado hermano de Ogum, de Xangô, de Oxóssi2 y por lo tanto, debería figurar en ese mito como un séptimo orixá y más joven de todos. Debe existir alguna razón para ese no-aparecimiento, que sólo puede ser por alguna función muy especial desempeñada por esa divinidad en la cosmología yoruba. Exú no debe ser un orixá semejante a los otros y es justamente, como veremos, por ser de hecho diferente que debemos estudiarlo aparte.

    El mito fue recogido por el padre Noël Baudin, que Ellis usó como fuente. En el libro de Baudin, Exú es el hijo más joven de Iemanjá, ocupa un capítulo especial. Al listar los orixás nacidos de Iemanjá, Ellis no incluye a Exú, quizás porque él se encuentra separado de los demás orixás. Fétichisme et féticheurs, Lyon; Séminaire des Missions Africaines et Bureaux des Missions Catholiques, 1884.

exu3 candomblé | exú | 1 Los etnólogos que se interesaron por la figura de Exú o por sus mitos en África, lo designan con el término trickster, a primera vista, parece ser realmente un malicioso que se complace en bromas tanto con los otros dioses como con los hombres.3 Este elemento de malicia, conocido también por los fieles de los candomblés brasileños, tenga quizás un significado que debemos intentar descubrir. Debido a circunstancias históricas, este elemento tomó un colorido más sombrío. El diablillo de las leyendas yorubas se transformó en el mismo diablo, cruel y malvado, el maestro todopoderoso de la hechicería. Uno de mis corresponsales, ministro de Xangô, escribía cierto día a propósito de Exú:

    El señor eligió uno de los dioses más difíciles de estudiar, pues los negros transformaron a Exú y los eguns en su arma más poderosa, he aquí por que su culto era celebrado en el mayor secreto, sin ser revelado ni a los amigos fieles el misterio de ese dios.

Como enseguida lo interrogué oralmente acerca del sentido exacto de su carta, consintió en explicar que Exú presidía la magia, en la gran revuelta de los esclavos contra el régimen de opresión al que estaban sometidos, convirtiéndose en el protector de los negros -magia blanca-, al mismo tiempo en que dirigía las ceremonias contra los blancos para enloquecerlos, matarlos, arruinar las plantaciones -magia negra. Está claro que los blancos se amedrentaron –algunos de ellos encontraron la muerte envenenados por esas plantas conocidas como para amansar a los señores– e identificaron a Exú con el diablo de los cristianos, viendo en él al principio del mal, el elemento demoníaco del universo.

Dicha identificación fue aceptada por los propios miembros del candomblé. Aun me acuerdo de aquella ialorixá a quien pregunté si tenía en su terreiro hijos de Exú, la cual haciendo de inmediato la señal de la cruz, respondió:

    Dios me libre. Es el câo –expresión que por eufemismo los brasileños utilizan en lugar de diablo, temiendo que el simple hecho de pronunciar el nombre sea suficiente para atraer la desgracia- 4 no lo dejaré jamás entrar por mi puerta.

Además muchas de las características de Exú favorecen a esa extraña aproximación. En primer lugar, Exú es una divinidad del fuego, en África se dice que fue quien trajo el sol.5

Cuando se buscó disfrazar a los orixás a las miradas indiscretas del blanco, dándoles nombres católicos, se buscó para él un santo ligado al fuego. En Cuba tiene correspondiente católico con las almas del purgatorio6 y en Bahía con el diablo,7 que las estampitas católicas representan siempre bailando en medio de las llamas y lanzando fuego por la boca.

Exú es representado, muchas veces, con cuernos, pero éstos son símbolos de poder o de fecundidad, como todos los cuernos.8 En Bahía, nadie parece recordar que Moisés también es representado con cuernos; sólo se pensó en los del diablo, en los impresos de las estampas católicas.

Es preciso agregar a estas dos razones, un tercer factor de asimilación, importante en los trópicos: La sexualidad sin frenos. El carácter sexual de Exú, es sin duda menos pronunciado que el de Legbá, pero ambas divinidades, la yoruba y la fon, acabaron por confundirse aun en la misma África y con mayor razón en Brasil, donde el régimen servil al reunir en una misma propiedad agrícola las etnias más diversas, permitía mayor aproximación de divinidades semejantes. Las estatuillas de Exú más antiguas encontradas en los candomblés presentan un carácter fálico muy acentuado.9

exu2 candomblé | exú | 1

Los curas y frailes, desde el inicio de la colonización, tuvieron que luchar contra la poligamia masculina, contra la seducción de las indias desnudas o de las venus negras, contra la voluptuosidad de los señores blancos y el erotismo de las mulatinhas. Para asustarlos, recurrieron en sus sermones a la amenaza de castigos infernales, más aun que en los países europeos cuyo clima más templado no incita a tanta lubricidad, relacionaron el amor carnal con el diablo deseoso de perder el mayor número de almas posibles por medio del pecado de la carne. El miembro viril de Exú y sus cuernos, nos parecen los responsables de la identificación brasileña con el diablo.

En la época que Nina Rodrigues comenzó sus investigaciones sobre el mundo de los candomblés, el movimiento de identificación ya estaba bastante pronunciado, pudiendo afirmar que en Bahía la religión africana, tendía hacia un dualismo entre el principio del bien (Oxalá) y el principio del mal (Exú); aunque sentía que este dualismo era apenas estimulado:

    El dualismo de los negros, es el dualismo rudimentario de los salvajes, Exú no pasa de ser una divinidad mala o poco benévola para con los hombres.”10

El dualismo existente, no puede ser entre el bien y el mal, sino entre religión y magia. Magia exacerbada por el régimen esclavista, dirigido contra la clase de los señores crueles o contra la clase de los blancos en su totalidad. Abolido el régimen servil, la democracia racial sucedió a una sociedad de castas antagónicas. La igualdad de todos los ciudadanos, sea cual fuere su color de piel, sucedió a la estratificación fundada en la explotación de una raza por otra. Sin embargo Exú permaneció relacionado al diablo y a la magia…

    continua en ► candomblé | exú | 2 /a>

1. ellis, the yoruba speaking people.
2. pierre verger. orixás. p. 9
3. frobenius, mythologie de l’atlantique p. 234; verger, dieux d’afrique, p. 183
4. ruth guimaraes, os filhos do medo, pp 67-89
5. frobenius, op. cit., p 231. su fiesta tiene lugar en el solsticio de verano.
6. fernando ortiz, hampa afrocubana: los negros brujos, p. 90
7. arthur ramos. o negro brasileiro, p 158. la misma idea aparece ya en áfrica cristianizada (farrow, faith, fancies and fetish, p. 35; johnson, history of the yoruba, p. 28
8. parrinder, p. 81: “muchas veces le dan la forma humana, por ejemplo con cuernos en la cabeza, sin olvidar nunca el miembro viril prominente cuando se trata de exú coronado”
9. arthur ramos, arte negra do brasil, p. 202 y figura 2. nina rodrigues ya hacía notar que los animales sacrificados a exú en bahía “eran tenidos por tipos satiríase nina rodrigues, os africanos no brasil, p. 339. actualmente se encuentran en los mercados de bahía pequeños exús con dos cuernos, un miembro viril y rabo. cf. thomas kockmeyer también con respecto a esta identificación, candomblé santo antónio, 1, p. 135: “exú se transformó en diablo, con cuernos, rabo…” a lo que el franciscano agrega con tristeza: “es el más adorado”. el objeto fálico de la estatuilla de exú estudiada por a. ramos asegura que es, sin duda, ogó.
10. nina rodrigues, O animismo fetichista dos negros bahianos, p. 40. el mismo fenómeno se encuentra en haití: “con el tiempo, este genio se torna en la encarnación del espíritu del mal, análogo al diablo, por oposición a dângbé, el genio del bien. por eso también la lengua daomeana no posee muchos vocablos para señalar bien y mal. para decir que un hombre es bueno, el fon emplea muchas veces la expresión sunu dâgbé, y sunu degbano en el sentido contrario”. j.c. corsainvil, vodou e névrose, p. 159.