#01

#02
Hace un rato, vía email, una amiga entrañable me preguntó que quiere decir exactamente la palabra Saudade. Es un vocablo que debe explicarse en vez de traducirse, porque ninguna se adapta con exactitud a su significado.
Recordé de un antiguo amigo llamado Floreal, o mejor dicho de una charla que tuve con él, hace más de diez años. Vivíamos en el mismo edificio en Colegiales, pero muchas veces nos encontrábamos en el viejo ABC de Córdoba y Canning a tomar cafés e imaginarnos que estábamos sentados en la misma mesa que alguna vez estuvo Roberto Arlt.
Esa tarde no estábamos en el bar, sino en su casa de planta baja escuchando a Louis Amstrong y comentando algo de Cortázar, él era fanático del Cronopio y yo lo del Turrito. Hablábamos que la introducción a su obra completa fue escrita por Cortázar, debido entre otras cosas, a la gran admiración que le tenía.
Las conversaciones con Floreal eran absolutamente aleatorias, podía salirte con cualquier cosa o cambiar de tema sin previo aviso. Por esos días, aunque por distintas razones, pasábamos situaciones similares: Recién separados.
Su dislepsia temática también hizo efecto esa tarde, la que hoy recuerdo. Sin terminar lo que estaba hablando, se interrumpió para decirme: “Ana y Andrea son iguales, son esa clase de minas que aunque uno se separe ellas, se vuelva a casar y tenga siete hijos, un domingo a la mañana cualquiera, te levantás recordándolas…
#03
Agarrarse el dedo con una puerta duele.
Golpearse la cara contra el piso, duele.
Torcerse el tobillo, duele.
Una bofetada, un puntapié, duelen.
Duele golpearse la cabeza con el borde de la mesa,
Duele morderse la lengua,
Una caries y piedras en los riñones también duelen.
Pero
Lo que más duele es la saudade.
Saudade de un hermano que vive lejos.
Saudade de una cascada de la infancia.
Saudade del gusto de una fruta que no se encuentra más.
Saudade del papá que murió.
Saudade del amigo imaginario que nunca existió…
Saudade de una ciudad.
Saudade de nosotros mismos, cuando vemos que el tiempo no nos perdona.
Duelen todas estas saudades.
Pero
La saudade que más duele es la saudade de quien se ama.
Saudade de la piel, del olor, de los besos.
Saudade de la presencia, y hasta de la ausencia consentida.
Tú podías quedarte en la sala, y ella en el cuarto, sin verse.
Pero
sabiéndose ahí.
Tú podías ir para al dentista y ella para la facultad.
Pero
se sabían allí.
Tú podías pasar el día sin verla, ella el día sin verte.
Pero
sabían del día de mañana.
Cuando el amor de uno acaba, o se torna menor,
al otro le sobra una saudade que nadie sabe como detener.
Saudade es básicamente no saber.
No saber más si ella continúa sufriendo en ambientes fríos.
No saber si él continúa sin afeitarse por causa de aquella alergia.
No saber si ella todavía usa aquella mini.
No saber si él fue a la consulta del odontólogo.
No saber si ella se alimentó bien últimamente.
Si él estuvo yendo a las clases de inglés,
Si aprendió a entrar en la internet.
Si ella aprendió a estacionar entre dos coches.
Si él continúa prefiriendo la cerveza oscura.
Si ella continúa prefiriendo jugo de naranja.
Si él continúa sonriendo con aquellos ojitos apretados…
Si ella sigue bailando de aquella forma enloquecedora…
Si él continua cantando tan bien.
Si ella continúa detestando mc donald’s.
Si él continúa amando.
Si ella sigue llorando hasta en las comidas.
Saudade realmente es no saber!
No saber qué hacer con los días que son más largos,
No saber cómo encontrar tareas que detengan el pensamiento,
No saber cómo frenar las lágrimas al escuchar esa música,
No saber como vencer el dolor de un silencio…
Saudade es no querer saber si ella está con otro,
y al mismo tiempo querer.
Es no saber si él está feliz,
y al mismo tiempo preguntar a todos los amigos…
Es no querer saber si él está más flaco,
si ella está mas linda.
Saudade es nunca más saber de quien se ama,
y mismo así doler.
Saudade es esto que sentí mientras te escribía
y lo que vos, probablemente,
sentís ahora después de leerme.


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