08 11 2011

MATAR al abuelito

Nos encontrarnos como siempre pero no era el mismo, estaba extraño. Pedimos la primer cerveza y empezó a hablarme de cualquier boludez, que Nietzsche, que Cioran… Después de escucharlo delirar por más de media hora, finalmente le pregunté cuál era su apuro en hablar conmigo del eterno retorno.

En realidad estaba entrando en calor para contarme algo importante. Siempre fue un tipo medio retorcido, así que continuó dando vueltas hasta que decidió contarme que su novia está con otro tipo.

VIEJO VERDE

Me sorprendió bastante su preocupación. Su pareja es, como prefiere llamarla: Abierta.

-Hermano, con el versito de Nietzche y la carita de bueno que ponés te cojiste a medio planeta. ¿Cuál es el problema? -le dije.

Respondió que ya no quería saltar de cama en cama y que se habí­a tranquilizado. Asombrado aun, le comenté que no podí­a manejar unilateralmente la dinámica de su pareja. Cualquier arreglo tení­a que respetarlo o replantear la situación. El hecho que él no estuviese en “esa” no obligaba a su novia a hacer lo mismo, y mucho menos, repentinamente.

Seguimos hablando y finalmente salió a la luz lo que en realidad le pesaba. Su chica anda enredada con su profesor de violí­n, al que definió como un vejete decadente de sesenta y pico de años.

No paraba de repetir:

    -Con un viejo de mierda! Con un viejo de mierda! Que probablemente toma viagra!

No supe muy bien qué decirle. Pregunté si su vida sexual continuaba activa. Siempre dieron a entender que cojí­an hasta quedarse sin aire. Entonces confesó que hací­a mucho tiempo que la relación se habí­a convertido en una asquerosa rutina y estaba bastante avenjentada.

-La respuesta está siempre en la pregunta -Interrumpí­. Sabemos todos cómo es el rollo del maestrito con la alumna. Se usan mutuamente, para sentirse joven o para adquirir apoyo estratégico y conocimiento, pero a la larga siempre se jode el viejo.

    -Qué mierda me importa! Me enferma ser parte de una historia llena de lugares comunes! -interrumpió casi gritando.

Le fastidiaba lo obvio de la situación, esa cosa tan de contratapa de libro freudiano.

-Pero no es tu historia. Es un rollo suyo y vos no tenés nada que ver. Argumenté desde la incoherencia, como sé que le gusta. Tení­a su parte de responsabilidad. Según sus propias palabras, la relación se habí­a hecho obvia y él una especie de jubilado.

Era esa la posible razón para que la mina lo cagara con un viejo. Si tenés en cuenta el patrón con que se relacionaron siempre, de alguna manera te sigue siendo fiel -Siempre es más fácil ser comprensivo con la mujer ajena.

Dale un poco de contención además de cojértela bien, y vas a ver que las cosas vuelven a su carril. Terminamos la cuarta cerveza y se fue más tranquilo.

Hoy a la mañana llamó y dijo que después de una larga discusión terminaron cojiendo a la antigua. Estaba contento otra vez, y hasta me comentó que tení­a planeado volver a la cacería.

apirronarse, Octubre 2005


Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.


MATAR al abuelito 2



Hace un rato e interrumpiendo el primer Cuba Libre del dí­a, llamó mi amigo, aquel que su novia lo engañaba con un señor mayor, y aunque ya cortaron, parece que tuvo una recaida.
Estaba tan preocupado que ni siquiera quedamos en encontrarnos, me vomitó todo ví­a teléfono. Me dijo feliz año nuevo y empezó:

    -El otro dí­a tuvimos una discusión y me agarró la locura de nuevo.

-¿Qué locura?

    -La discusión no es importante, pero volví­ sobre el tema del viejo y se ofendió. Hasta se puso en víctima.

-¿Porqué en ví­ctima?

    -Dijo que no tení­a porque recordarle “eso” porque le hace mal a su autoestima.

-No lo hagas entonces.

    -¿Me estás jodiendo? ¿Qué hay de mi autoestima? Dice que cada vez que le echo en cara su cagada, también le recuerdo que no pudo levantarse nada mejor. No lo hago por eso, sino porque para ella ya pasó, pidió perdón y punto, pero a mí­ me sigue jodiendo. ¡Y si su autoestima se jode, qué me importa! La mí­a está peor. Si me hubiese cagado con un pendejo o con alguien más inteligente o más algo, me la bancarí­a.

-Te cagó con alguien más viejo, y evidentemente más piola

    -¿Sos pelotudo o te hacés?

-Te estoy cargando, no te enojes.

    -¿Vos que opinás?

-No pienso opinar, es un problema suyo…

    -Sé que es un problema mí­o pero estoy pidiendo tu opinión ¿Sos mi amigo o no?

-Eso no me autoriza a opinar acerca de tu relación.

    -Me enferma cuando te ponés en psico-bolche…

-No seas boludo, no me corresponde opinar.

    -Te lo estoy pidiendo.

-¿Qué puedo decirte? Si la perdonaste dejala en paz.

    -No te pregunto qué opinás de mí­, sino de ella.

-Estás reloco si pensás que voy a emitir un juicio de tu pareja.

    -No te pido juicio sino opinión. Sabés muy bien cual es la diferencia…

-Una opinión no es más que un juicio subjetivo…

    -Dejá la filosofí­a para levantarte minitas, te pregunto qué opinás de lo que dice de su autoestima.

-Me hinchaste las pelotas. Te voy a decir qué pienso. Vos no le diste pelota por meses y la mina se cojió lo primero que le vino a mano y ahora están con baja autoestima los dos. No te hagas vos la ví­ctima porque tenés bastante que ver con eso.

    -¿Así­ es como te levantás minas? Erradicándoles cualquier tipo de culpa…

-¿Te cojiste a alguna como dijiste que harí­as?

    -No

-Al final sos tan mentiroso como ella.

    -¿Qué decí­s? ¿Es culpa mí­a?

-Dejá esa palabreja para los religiosos. Al final te vas de boca y no actuás.

    -¿Todo se soluciona cogiéndose a otra mina? Qué simplista sos.

-Puede ser, pero tu autoestima estarí­a mejor y no le romperí­as las bolas a ella ni a mí­.

    -¿Te rompo las bolas? Para qué mierda te habré llamado…

-No te hagas vos la ví­ctima ahora, sabés a qué me refiero.

    -No, no sé…

-Es sencillo. Tu mina es una hipócrita y vos también.

    -¿Yo porqué?

-Porque la amenazaste con estar con alguien más y no lo hacés. Quizás es lo que está esperando.

    -Estás más enfermo que nosotros dos juntos.

-Sin duda, pero no me amargo con este tipo de cuestiones. Cuando te des cuenta que un polvo es nada más que un polvo, y que la vida es demasiado corta, no te vas a colgar con este tipo de cuestiones burguesas. De todas las propiedades, la del cuerpo, es la menos creible y practicable, y la más egoí­sta de todas.

    -Ya salió Bakunin…

-Pedí­s que opine y luego descalificás lo que te digo… No voy a decirte lo que querés escuchar.

    -Ok, te llamo otro dí­a porque veo que se viene El sermón del libertino…

Me cortó. Aproveché para hacerme el Cubata que me debí­a. Seguro que me llamará más tarde o mañana. No entiendo a la gente que te pide opinión y después no escucha.

apirronarse, Enero 2006