[...] Conductores de programas culturales de cable o de aire a los que se les nota que no tuvieron siquiera el tiempo de abrir el libro del autor al que entrevistan en tres, dos, un minuto, ya. Hay sociólogos con becas del Estado que se mueren por ser escritores, editores o, en el peor de los casos, periodistas. Internautas de diversa calaña, que quisieran ser divulgadores o, en el mejor de los casos, críticos implacables de la Web, pero se arrodillan de agradecimiento a los pies de las casas editoriales por el envío gratuito de algún libro. Twitteros cínicos y cancheros a los que les encanta creer que se puede narrar algo en ciento cuarenta caracteres. Hay revistas literarias de aparición esporádica (de acuerdo con lo que decidan sus anunciantes) que se solazan en su mediocridad. Importantes premios literarios arreglados para que los ganen siempre los autores de la casa. Periodistas culturales muy orgullosos de ser llamados periodistas culturales y de formar parte de un sistema que les permite asistir a presentaciones de libros donde apurar un par de copas de vino de cortesía y hablar siempre con las mismas quince o veinte personas. Hay libreros que no conocen los autores que se les piden y deben buscarlos en bases de datos. Agentes de prensa que no leen los suplementos culturales a los que llaman y tratan de venderles notas. Críticos que leen los libros con los que trabajan en diagonal, cuando no copian la reseña aparecida en otro medio y escrita por un colega y la pegan en un nuevo documento y le ponen su propia firma y aprietan send. Iniciativas que mezclan trekking, arquería, natación, mountain bike, escritura y debates culturales que se publicitan como residencias creativas para narradores. Estrategias del marketing aplicadas a la industria editorial y a veces peor: a la literatura. Signos de agotamiento. De la decadencia. Así las cosas. Muchas veces me pregunto qué diría Fogwill de todo esto. Si muchos no se mostrarían tanto más pudorosos bajo su amenazante mirada que todo lo escaneaba. ¿Quién ocupará su lugar?
Maximiliano Tomas.
Todo es cierto, pero ¿no fue el propio Maximiliano Tomas uno de los precursores del circo actual? Dice que muchas veces se pregunta qué diría Fogwill de todo esto. ¿No tenés la respuesta? Probablemente te incluiría en el circo.
Sugerencia: lean ( http://t.co/yHogFZH ) esta otra contundente nota de Fogwill si desean invocarlo, evocarlo. Hace mucho bien.
A bientot !
Seraphine dijo que 21 08 2011 at 14:50
Ey, acabo de llegar de la residencia de escritores de Interzona y leo esto… Nadie hizo Mountain Baik (que debe ser subir montañas en bici, lamento desconocer), ni arquería (salvo que Carrera se sacó una foto con el arco en la mano porque Indij le insistió), ni treking (salvo que salir a dar un paseo con los amigos en Bariloche sea hacer treking -que tampoco sé ajustadamente qué es). No jodamos. Paseamos, morfamos, la pasamos bien, estuvimos en un hotel 5 estrellas a pesar de que nosotros no llegamos ni a 2; escribimos, sacamos fotos y dibujamos. Seis escritores. Puta, es algo. El año que viene le toca a otros seis. Y se va a publicar un libro. Y el año que viene, otro. ¿Qué tipo de circo es este? Admito que dar premios de antemano es hacer un circo. ¿Por qué esto entra en la misma bolsa? ¿Están locos? ¿Estás loco, Maxi, Geno? El año que viene les toca a ustedes, con suerte. Y está buenísimo: podés hacerte un tiempito para crear, que es lo mismo que boludear, pero documentado. Es divertido, es sano, y pasa acá, en la Argentina. Y es verdadero: todos escribimos, todos sacamos fotos, algunos -los que sabemos-dibujamos. Hice fideos para mis cumpas. La pasé genial. Ojo con este texto completo de Maxi: le pega a justos y a pecadores por igual. No diferencia entre una multinacional tranqui, otra multinacional que manipula sus propios premios y… -¡las pequeñas opciones editoriales!-. Omar: vos tuviste una editorial chiquita, y sabés lo que cuesta el arroz en Carrefour. No jodamos con esto: no es lo mismo Interzona, que se rompe el orto por sus escribas (aquí también estoy yo, soy usuario), que¨Planeta”, que trucha su premio y se caga en los gardeles y en las gardenias. Guarda el cable, man. No está bien comparar osos polares con peluches.
Gus nielsen dijo que 21 08 2011 at 21:28
Fog hubiera ido a la residencia y se hubiera cogido a una vieja con peluca. No nombren a un muerto para justificar las vidas de ustedes, ¿dale? Maxi: me duele que lo digan y que cuelguen una foto de él en el diario para justificar cossa que jamás habría hecho. A Fogwill le hubiera encantado ir a una fiesta así. Posta. Tal vez hubiera hinchado las pelotas de los demás, se habría ido sin pagar adicionales; hubiera hecho arquería, Mountan Bike y Trkking, drogado o enamorado. No hay nadie reemplazable en la vida o en la cultura. Menos que menos: Fog.
Gus nielsen dijo que 21 08 2011 at 21:45
El texto de Vera Fogwill acalla cualquier invocación: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/10-4383-2011-08-22.html
MerxMarx dijo que 22 08 2011 at 8:29
¿Había Jack Daniels para decorar el encuentro? Porque escribir, sacar fotos y manducar tallarines está muy bien (repito: “está muy bien”: en especial cuando una editorial paga la cuenta) pero sin el brebaje mágico la cosa puede ponerse algo aburrida. Lo pondría como condición para aceptar cualquier envite.
Por otro lado, a mi no me disgustaría ser un “sociólogo con beca estatal” y rascarme el higo todo el tiempo mientras escribo mis chispazos (algunos geniales y otros no tan geniales) en Facebook o Twitter sin tener que laburar. Si alguien sabe de una beca para sociólogos atorrantes, por favor avise.
bardamu dijo que 22 08 2011 at 8:41
Yo, lo que quiero es una beca blogger de las que corrieron por ahí, a expensas de la caja oficial… Más allá del suceso, o los sucesos, críticas, y demases. El autor de la columna tiene blog y pueden dejar sus comentarios ahí: http://www.tomashotel.com.ar/archives/5207
Por otro lado, aclaro algo que no es maledicente y viene muy al caso. Al leer la columna -sin conocer lo de la residencia Indij- pensé que Maxi se refería a la residencia de una publicación norteamericana, realizada en las afueras de New York que, creo, fue un mes y medio con distintos autores de habla hispana. Eso deriva de una lista “honorífica” de la publicación que en su momento levantó polvareda e indignación en los no mencionados o excluídos. O, incluso, de la residencia de un suplemento cultural que se hace en la costa atlántica.
En cuanto a lo gastronómico: qué fideos, la situación geográfica daba para asar un chivito patagónico. Digo, para no perder la costumbre nativa de quemar papel para hacer brasa.
genovese dijo que 22 08 2011 at 10:23
JD y JB. Chivito patagónico y trucha. Y sin quemar ni medio libro.
Gus nielsen dijo que 23 08 2011 at 20:10
Eso de no quemar libros está en discusión. Ciertos puristas del estilo sugieren una pira con los libelos de Narovsky. Proponen votación al respecto en Asamblea.
genovese dijo que 24 08 2011 at 6:47
Quemas libros no es bueno, Omar. Hoy se quema uno, mañana se quema otro. Mejor es quemar autores.
bardamu dijo que 24 08 2011 at 12:23
Figuradamente… claro.
bardamu dijo que 24 08 2011 at 12:31
Es que quieren usar la pira para quemarlo a Narovsky. ¿Caza de lugares comunes? Je.
genovese dijo que 24 08 2011 at 12:40