¿Lacanomarxismo? ¿Lacanoperonismo?

Al continuar el trabajo emprendido por el propio Stavrakakis en Lacan y lo político, La izquierda lacaniana deja asentado que, aun corriendo los riesgos de la extrapolación, ciertas nociones del psicoanálisis pueden ser aplicables al análisis político como instrumentos para allanar el por qué, más allá de toda alienación, la transformación social es posible. La única manera de hacerlo, se sugiere, es redirigiendo el afecto: la libido para Freud y la jouissance para Lacan. Tarea no menor, que si bien comienza a esbozarse en el libro, no termina de resolverse.

Hay un dicho de un amigo griego, dueño del otrora –y ya desaparecido– célebre negocio de la calle Lavalle donde se ofrecían productos de origen europeo del más variado origen, que rezaba: “Hacen falta diez judíos para cagar a un armenio, y cinco armenios para cagar a un griego”. Simpático, entrador, se movía en la chantocracia porteña como pez en el agua. La cronista supo encontrar el intersticio donde la intención deriva en un posible. Ahora, ¿cuántos posibles tiene el laconomarxismo? ¿Cuáles serían las acciones políticas reales, concretas, con las que modificaría la estructura de poder de, por ejemplo, Argentina? Siguiendo la línea de la nota, tal vez la primera acción (antes de pasar a la clandestinidad) sería un retorno a la fuente social del amor, basada en la igualdad de los hombres, la aceptación del amor y exaltación de la socialización de los medios para producir lenguaje, como la boca. Esto da para imaginar, por qué no, una serie de atentados culturales con el objeto de fijar en el inconsciente de las masas la noción de una interferencia revolucionaria en el discurso del amo, sin ir más lejos, a modo de puesta en escena de alguna pulsión desocupada.

Me voy, tengo que ahogar seis gatitos recién nacidos en un balde.

1 Comentario to “¿Lacanomarxismo? ¿Lacanoperonismo?”

  1. Habría que ver que onda con este Yannis Stavrakakis… A mi el lacanoizquierdismo me parece una vertiente interesante del posmarxismo que está presente en los autores que bien se señalan en el artículo; a los agregaría a Christian Arnsperger, quién con base psicoanalítica plantea que lo que determina profundamente la naturaleza del capitalismo, aún con su cualidad auto inmune y auto reproductiva, es como resuelve el direccionamiento de las tensiones existenciales básicas; planteo compatible con una visión posmo que desliza pesimismo en relación a la viabilidad de los cambios políticos de arriba hacia abajo.

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