Sobre Carlos Fuentes:
Publicado en suplemento Cultura, Perfil Diario, 20-05-2012
Sobre Carlos Fuentes:
Publicado en suplemento Cultura, Perfil Diario, 20-05-2012
Sobre la novela de Ricardo Romero: la lengua hace mesura.
Reportaje a Rafael Toriz: “Las provincias, a partir de la caída del PRI, entraron en un proceso de feudalización que se ha visto acrecentado por el narco, el debilitamiento de la figura presidencial y la corrupción desaforada. Existe la violencia específica (secuestros, balaceras, enfrentamientos, asesinatos) en lugares precisos (Veracruz, Coahuila, Nuevo León, Sonora, Chihuahua, Tamaulipas), pero no por la ausencia de Estado sino por su presencia deficiente o en contubernio con los criminales.”
El texto completo aquí, El Observador, Perfil Diario, 13-05-2012.
Es el título de mi columna en Replicante, revista digital mexicana. Aquí el primer caso: el olvido de los chinos.
Wikipedia: The comma is a punctuation mark, and includes several variants in various languages. »![]()
Esquizia, o La Voluntad de Joder.
La corrección política no existe. Es una patraña de los hipócritas de turno en el poder.
51 rostros componen uno más terrible, responsable de las condiciones materiales para que ocurra una tragedia.
Así los jueces, fiscales, peritos lacayos y toda una bandada de siniestros libadores de medias digan lo contrario, el maquinista no es culpable, tampoco las víctimas fatales…
De Vido, que sufras es poco, y lo sabés. Espero que la muerte ronde tu sueño desatando pesadillas espantosas.
Su autor, el escritor, guionista y periodista Chan Koon Chung, no podría seguir viviendo en Pekín y experimentaría la autoexclusión de sus personajes si su nacionalidad hongkonesa no lo volviera un blanco problemático, un intruso hipervisible para el arbóreo servicio de inteligencia que en China controla cada partícula de la realidad cotidiana, incluyendo esa zona anárquica pero más real –por potente– denominada ciberespacio. A diario, un millón de policías informáticos se toman el trabajo de borrar páginas, suprimir chats y foros de discusión. Son jóvenes expertos en programación, pagados por los mismos servidores de Internet que, autocensurándose, evitan multas colosales de parte del Estado.
La cita pertenece a la columna que Oliverio Coelho publicó en Perfil Cultura el domingo pasado. El martes estuve con él, en su casa, y hablamos de su viaje a la República Popular China. Fue con su mochila con algo de ropa, a explorar, como siempre lo hace. Más que un turista, Oliverio es un escalador de montañas sociales. Sube por las dificultades de la gente, embebe el hastío ajeno, y en alguna medida da vueltas en torno al totem de cada civilización. Por eso viaja. Hoy, en una misma semana, quedo pasmado ante la noticia de otro caso de hipercontrol, y es el caso de Wei Wei, quien enfrenta a la sociedad próspera de gobierno comunista y economía capitalista. El tipo había puesto cuatro cámaras on-line que registraban su actividad en la casa, más para protegerse de una intrusión que por desafiar qué estaban espiando del otro lado de la calle. La cuestión es que lo sacaron del aire hackeando la página que lo mostraba tan indefenso como inútil: me decía Oliverio que la organización social es tan controladora que el estado no necesita decirle no a algo, alcanza con que los intermediarios sociales perciban ése algo y operen en consecuencia. Tampoco recuerdan los sucesos de Tian’anmen, y menos aún, la Revolución Cultural que, en estimaciones generales, fue un genocidio de 80 millones de personas o de 60 millones, ¿cómo saberlo?
Sí, la masacre más grande de la historia humana.
Respuesta a una nota de Juan Forn sobre Eisenstein en Nación Apache.
Octubre 1982:
La frase “Resistir hasta el último hombre” queda muy bonita dicha en Buenos Aires, pero cuando el último hombre eres tú mismo, la cosa cambia.
Reportaje de Arturo Pérez Reverte, que habrá devenido en pelotudo, pero en su momento hizo su trabajo periodístico como corresponde. Joder. Para bajar el mismo en PDF clickear aquí (joder): MIENTRAS PELEABAMOS ARGENTINA HABLABA DE FUTBOL
Fuente: Pérez Reverte en Twitter, y arréglense usando los buscadores, joder.
Preside el jurado Aurora Venturini y lo integran María Laura Fernández Berro y Facundo Báñez. Bases y condiciones: Ediciones La Comuna.
En 1923, a pocas horas del fusilamiento de Albert Schlageter a manos de las fuerzas francesas que ocupaban la región del Rhur, su cadáver fue secuestrado de la morgue en Düsseldorf y trasladado a la zona alemana por un comando de las SA (camisas pardas) comandado por Victor Lutzke, futuro jefe de las mismas tras la purga de 1934 (eliminación de Ernst Röhm y su séquito en La noche de los cuchillos largos). La operación se completó con el asesinato del supuesto delator, un maestro de 64 años, Walter Kadow, a manos de Martin Bormann (más tarde, secretario de Hitler) y Rudolf Hoess (luego comandante de Auschwitz), ambos fueron condenados por esto pero cumplieron penas irrisorias.[...]
El artículo completo publicado en Cultura de Perfil Diario, en Nación Apache.
[...] Una de estas luchas –la protesta política en la pequeña ciudad de Wukan, contra la soberbia y la corrupción de los funcionarios del partido– ofreció el pretexto a las autoridades centrales para hacer un experimento que parece preanunciar un viraje.
El caso fue el siguiente: el dirigente local del partido desde hacía 42 años imponía su voluntad a los campesinos y pescadores lugareños, e incluso pretendía quitarles sus tierras, que revendía a especuladores. Estalló una rebelión generalizada en la ciudad y uno de los dirigentes fue muerto por la policía. Los rebeldes se reorganizaron eligiendo consejeros en asambleas y recurriendo a la orientación de un viejo comunista muy respetado, que estaba jubilado. Tras una fuerte represión inicial y ante el agravamiento del conflicto, las autoridades centrales les dieron la razón: condenaron y encarcelaron a los antiguos dirigentes corruptos y organizaron elecciones en las que ganaron –y se legalizaron– los miembros del consejo que había dirigido la lucha, los cuales recibieron el espaldarazo de los dirigentes máximos del partido que así canalizó y cooptó esa rebelión. [...]
El artículo completo en La Jornada, México.
Vía Demian Paredes.
En la primavera de 1841, un estudiante hegeliano de veintitrés años residente en Berlín, llamado Karl Marx, transcribe en varios cuadernos ciento setenta pasajes del Tractatus theologicus-politicus, la obra más política del filósofo holandés Spinoza. Estos manuscritos permanecieron inéditos hasta 1976, incluyéndose entonces en la nueva edición alemana de las obras completas de Engels y Marx, la famosa MEGA. El texto es de suma importancia, tanto por el método de trabajo que después será habitual en el filósofo alemán, como por la exposición de la filosofía política spinoziana, la cual es reordenada radicalmente y subvertida respecto al original. Es en realidad un texto de Marx, pero escrito con el estilo de Spinoza.
Se trata de una operación intelectual y de intervención política de enorme interés que puede entenderse tanto como un gesto de apropiación espiritual como la construcción de un antídoto eficaz contra las propias premisas liberales del pensamiento de Hegel. Es un nuevo texto de Marx, inédito en lengua española, escrito y pensado con las palabras de otro filósofo subversivo, Baruch de Spinoza, y que demuestra su presencia decisiva en el itinerario del pensamiento político marxiano. Una presencia que anuncia la génesis de la crítica de la alienación política y del Estado del Marx maduro, además de permitirle ampliar la definición moderna de la auténtica democracia como concepto que permite resolver el enigma de la comunidad humana.
Traducción, estudio preliminar y notas de Nicolás González Varela
ISBN: 978-84-15216-83-4
Precio: 24 euros
Montesinos – 268 págs. – Género: Filosofía
En la habitación todo es de madera: las paredes peladas, los bancos, las cajas apiladas junto a la puerta. El cajón donde descansa el cuerpo de quien desde hacía tiempo había abandonado su arma. Por detrás, una ventana mal tapiada deja ver unas plantas y algo de claridad. El hombre gordo y desaliñado atesora la sombrerera a rayas que apoya sobre sus piernas al sentarse junto a la mujer de riguroso luto. A su lado, el hombre de color mira el sombrero arrugado entre sus manos hasta que un gesto llegado a través del tiempo lo saca del ensimismamiento. A su izquierda, el señor Stoddard – ahora senador – toma su brazo como señal de condolencia e intimidad. [...]
El texto completo de Marina Califano en Nación Apache.
Libres de derechos, los films de Andrei disponibles en Youtube con subtítulos. Muerte a la televisión.
Vía el compañero Bardamu.