24
oct 11

Noticias de ayer



Como informa o da a entender el sitio web de Clarín Elisa Carrió estaría pasando a la clandestinidad. En el lenguaje oblicuo y retorcido del multimedio esto se representa en el corte y la entrada en la grisura. Pero la noticia parece ser que Darth Vader Magnetto empezó a colapsar malamente. Se babea, se caga, les toca el trasero a los guardaespaldas, y ya no sabe sumar o dividir. Fíjense que con el 62% de las mesas escrutadas el candidato Duhalde adelanta apenas en el porcentaje de votos a Alfonsín Jr (pongan un poco de color al hombre), con una mucho menor cantidad de votos totales.


Pero lo importante del día, que no saldrá en los portales de noticias, es el picadito que se armó en los bosques de palermo, con algunos miembros de la infraclase (como diría Alfonsín), fakires, putos retirados, y algún que otro limpiavidrios, y que me ha dejado sendos talones a la miseria… en una palangana con hielo. En fin. Volveré y seré bidones.


08
oct 11

Love in Galicia


Para Antonio Caño, el blogger más fumable de elpais.com, producir (?) un Steve Jobs hubiera sido imposible en España porque “en España está prohibido construir computadoras en un garaje y nadie le hubiera prestado el dinero que necesitó para su empresa”. Acá el artículo. Nótese la importancia que habría tenido el garage en la creación de la primera Mac. Parece bastante mayor que el financiamiento y, sobre todo, más importante que el propio Jobs o su genio empresario (limitándonos a las variables mencionadas por el autor).


Me hizo acordar a un viejo y tonto cuento de gallegos según el cual había uno de ellos frente al televisor cuando la pantalla anuncia que se va a emitir una película prohibida para menores de 18, por lo que nuestro amigo salió en busca de otros diecisiete gallegos para poder verla. Me lo imagino a Caño y a sus vecinos (para empezar, todos los entusiastas que retwitearon la ocurrencia original) sentados varias horas al día en sus garages, esperando la epifanía; a la entera Galicia montando pymes clandestinas en el espacio que les deja el gordini, entre cajas de revistas apolilladas, bicis oxidadas, soretitos de rata y demás arrumbes.


12
jun 11

Elevador orbital


En La era de las turbulencias, Alan Greenspan cuenta entre otras cosas cómo conquistó el corazón de la popular conductora o reportera de telediarios de la NBC, Andrea Mitchell. En 1983 Mitchell era corresponsal en Washington para ese medio, cuando Greenspan se convirtió en una de sus fuentes habituales. En 1984 lo invitó a la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca, en la que los periodistas se hacen acompañar por una de sus fuentes. Él ya había quedado con Barbara Walters, pero la invitó a cenar a Nueva York alguna vez. El encuentro se concretó varios meses después, después de que Reagan obtuviera una aplastante victoria sobre Fritz Mondale.


Fueron a Le Périgord. Nevaba, era un problema conseguir taxis, y Andrea llegó un poco tarde a la cita, despeinada y hermosa. No cuenta qué comieron. La charla fluía sin escollos por los intereses comunes, temas de actualidad política, militar, crematística, y al final, ya estarían en las copas, acabaron hablando de monopolios. Greenspan le mencionó un ensayo que había escrito sobre el tema, para el seminario informal de Ayn Rand, y la invitó a su casa para leerlo. My god, gente grande. Fueron, ella lo leyó y lo comentaron. Mientras tanto, supongo, pensarían en otra cosa; en platos voladores; abducciones; y el amor en Suazilandia.


14
may 11

Namibia


Para el amigo Bayer la ética es una especie de Señora Infatigable que a la larga siempre triunfa. Esa eternidad triunfante se expresa en cosas como nombres de calles, plazoletas, monumentos y homenajes afligidos. Una manera un poco rara de triunfar, que Osvaldo colecciona en las contratapas de P/12. Pero qué se yo.


24
mar 11

El secreto de tus coletas


wsxz. En fin. Estoy probando un nuevo editor de texto. Se llama Ommwriter, y es promocionado por su diseño zen, encantadoramente fumeta, de ahí lo de Omm. Se abre en pantalla completa. Trae varias opciones de música de consultorio (40 de los 50 mb de la descarga). Ídem de ruiditos percusivos para las teclas, variantes de burbujitas submarinas, cosa por el estilo. Quiere ser una especie de experiencia, en la que, ya puedo inferir, se sigue siendo el mismo boludo mogólico retardado de mierda de siempre. Por supuesto, se pueden desactivar. El entorno y las posibilidades de edición que incluye son mínimos. Cuatro fuentes, cuatro tamaños. Tres fondos. Algunas más en la versión paga. Y a llorar a la casa de king kong. Sigo prefiriendo el Win32pad. Sigo prefiriendo tus coletas.


zawe. Hace unos días conseguí Mirada Retrospectiva, de Lou Andreas Salomé, que hace rato llevaba en la lista mental, recomendado por amigos, por referencias sonsacadas de acá y allá. No sé cómo irá el resto, pero los dos primeros capítulos me resultaron insufribles. Quizá la traducción tenga su parte, pero: “Pero lo estremecedor de la creación humana no proviene de ninguna consideración, sea ésta moral o banal, sino de la circunstancia misma de arrancarnos de todo lo personal y arrojarnos a lo creatural; de que nos sustrae a la propia decisión y nos dispensa de ella: precisamente en el momento más creador de nuestra existencia. Si una equivocación similar está inevitablemente ligada a todo nuestro hacer, puesto que firmamos con nuestro nombre lo que igualmente nos ha sido dictado, ambos extremos se entrechocan con la máxima evidencia allí donde nos sucede aquello que denominamos acto creador (¡en cualquier campo!)”. El recorte fue sacado del segundo capítulo que, según entiendo, trata de la primera experiencia amorosa de la autora, con un señor mayor, largamente casado. No elegí nada particularmente verboso, se trata de la retórica promedio, en la que no tengo manera de hacer pie. Antes que narrar situaciones la autora prefiere teorizar a su manera, lanzarse directamente sobre el objeto de tan singular relación, a través de juicios creaturales como el anterior, con ese aire celestial y metafísico. El señor del caso ni siquiera es nombrado, salvo que se me haya pasado, quizá para defender su reputación aún después de tantos años. Pese a ello en el capítulo, en nuestra edición (no sé en la original, estas cosas deberían ser explícitas), aparece la fotografía de un tal Hendrik Gillot. Por lo demás, tampoco soy vigilante, y no descarto que ese sea el lenguaje adecuado para el amor de Lou A. Salomé, o por lo menos para ese etc.; un amor poblado de entes extraños y oraciones subordinadas, tan poco japonés, que no tiene por qué resultarme familiar.


08
mar 11

El Factor Humano


No es redundante decir noche negra, más allá de que si lo fuera aún podría justificarse retóricamente; por ejemplo, la redundancia a veces se usa para señalar más allá de la literalidad, hacia una segunda imagen o significado. Pero además la noche no es “negra” en todos los rincones del planeta, todos los meses del año. Sin necesidad de viajar a las noches blancas de Alaska o San Petersburgo en el mes de junio, cuando se sale de Buenos Aires, de noche, al mirar el cielo, se tiene una percepción cuya mejor descripción es “noche negra”, por contraste con el cielo sucio o terroso de la ciudad.


Por todo lo demás, no creo que los niños le tengan miedo a un pasillo oscuro por su parecido con Malcolm X o Michael Jordan. Ni los Himnos a la noche, de Novalis, son un homenaje al señor Barack Obama. ¿No debería ser obvio que la carga del vocablo nada tiene que ver, al menos en principio, con la gente de color, sino con la visibilidad e invisibilidad aunadas a lo conocido o desconocido en general? Es un poco inevitable que esa asociación con el peligro y la maldad, de origen tradicional, haya encabalgado al vocablo con el racismo en países como Estados Unidos. Pero sin conocer el paño diría que aún los racistas del norte tuvieron el tino de separar en la lengua la tontería de la tradición con la diferencia nigger/black.


Ya sabemos que el diario Clarín hace rato que mudó la redacción a Las Heras y Avda. Sarmiento, al jardín zoológico, a la jaula de los monos, pero ¿racistas? ¿No estará muy embalado el camarada Llonto? ¿Se nos viene la noche? Ojalá.



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