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abr 11Artes marciales
Muy buena colección de fotografías de la Primera Guerra Mundial, del usuario drakegoodman’s en flickr, y particularmente, para mi gusto, la sección dedicada a los tanques de guerra. La mayoría son de origen británico, sucesivas versiones del Mark, cuyo primer prototipo fue testeado en 1916, y el mismo año probado en el campo de batalla en territorio francés. Una bestia de 28 toneladas pensada para atravesar las trincheras enemigas, fueron dados a la existencia en dos variantes, denominadas male y female; como ocurre con las personas, sólo se diferenciaban en el armamento: equipado con dos cañones de 57 mm el primero, para destruir fortificaciones de cierto espesor; el female, por su parte, portaba varias ametralladoras de grueso calibre. En terreno plano se movían a casi 6 km/h (velocidad a la que normalmente camina un humano adulto, o poco más) y eran operados por 8 tripulantes. Saco estos datos del site Tank History (formidable).
En el artículo correspondiente en wikipedia, además, se puede imaginar la experiencia de guerrear a bordo del Mark. Idealmente, los tripulantes debían llevar máscara antigás. En el habitáculo de manejo y control del arma el ruido era ensordecedor y, pese a estar en un compartimiento separado del motor, se estacionaban toda clase de fluidos y gases tóxicos, a 50 grados de temperatura normal. Debían además llevar casco, ya que los golpes de granadas o artillería, cuando no lo penetraban, retorcían la estructura disparando remaches y letales fragmentos de metal. Si daban en la azotea, podían hacer estallar el tanque de combustible, que rápidamente abrasaba la zona de mandos. Las palomas mensajeras que acompañaban a los humanos, llegado el caso, tenían sus propias escotillas de salida dispuestas no sé dónde. Lo que el artículo de wikipedia no explica, y sería lindo saber, es cómo sobrevivían las aves en ese infierno, y además les quedaba la compostura suficiente para cumplir la encomienda.
El de la fotografía es un Nahuel, diseñado y producido en la Argentina con cañones de Krupp en 1943. Se puede visitar el capítulo nacional de Tank History, de donde extraje la imagen, y consultar los datos técnicos de nuestro hermoso Mazinger made in. La textura de la imagen casi nos priva del porte y la estampa, de los bigotazos varoniles del modelo. La situación parece ser un desfile, las asonadas tenían otra onda, aunque quién sabe.
El fin de semana pasado vi los tres episodios de Carlos, de Olivier Assayas, biopic para la televisión sobre el terrorista “Carlos” Ilich Ramírez. Estética y conceptualmente está muy bien, al menos según mis prejuicios. La relación con los ambientes de la juventud izquierdista europea, más o menos diletantes o comprometidos, en los que Carlos se movía como pez en el agua. Una red más o menos informal que podía utilizar para sus fines, recolectar militantes o perderse en ella como en un follaje denso, aunque mucho menos después de mapeados por las policías y servicios europeos. La manera en que rápidamente es captado por los aparatos de inteligencia de los estados de la órbita soviética. La pérdida de referencias en ese universo opaco donde sólo prospera el puterío, aunque sea sangriento. El muerto civil en que se convirtió después del fin del imperio soviético.